Apuntá la cámara al código de barras y NutricionAR te dice, en dos segundos, qué tan sano es ese alimento y por qué. Con la ley argentina de etiquetado frontal, no con opiniones.
Próximamente en la App Store. Gratis, sin publicidad.
Tres pasos, y el tercero es el que hace la diferencia.
Apuntás al código de barras. Si el producto está en nuestra base o en Open Food Facts, el puntaje aparece al instante.
Muchos productos argentinos no están cargados en ningún lado. La app te pide una foto de la etiqueta y la lee ahí mismo, en tu teléfono.
Para vos y para el que lo escanee después. Cada foto llena un hueco que nadie más estaba llenando.
De 0 a 100, repartidos en tres bloques. Nada de esto lo decide un modelo de inteligencia artificial ni la votación de nadie: son reglas publicadas que podés ir a leer.
Azúcares añadidos, grasas totales, grasas saturadas y sodio, medidos con los límites de la Ley 27.642 — la misma que pone los octógonos negros. Más fibra, proteína y cuánto del producto es alimento entero.
Cada aditivo se evalúa según lo que dicen EFSA, IARC, JECFA y ANMAT. Un aditivo de riesgo alto le pone un techo de 49 puntos al producto entero.
Clasificación NOVA: si es un alimento, un ingrediente de cocina, un procesado o un ultraprocesado.
| La regla | Qué significa |
|---|---|
| Un dato que falta no es un cero |
Si nadie cargó las grasas saturadas de un producto, eso no lo vuelve saludable. Lo que no se sabe sale de la cuenta, y te avisamos cuando faltan tantos datos que el número no se sostiene. |
| Un cero solo suma si podía no haberlo sido |
Felicitar al agua por no tener grasas saturadas no informa nada. Un cero puntúa cuando hubo una decisión detrás, no cuando es aritmética. |
| Premiar, no sólo castigar |
Un puñado de almendras tiene 607 calorías y 53 g de grasa. Por los nutrientes solos es indistinguible de una golosina — y no lo es. |
En Argentina los datos de alimentos están partidos en dos mitades que no se hablan.
El registro oficial: ~152.000 productos declarados ante el Estado, con su tabla nutricional y sus ingredientes. Pero sin código de barras.
La base colaborativa mundial: código de barras, foto, marca. Pero con poca cobertura argentina.
Cada vez que alguien escanea un producto y fotografía su etiqueta, se registra qué código de barras corresponde a qué RNPA. Ese puente no lo tiene nadie.
Lo que decimos acá está implementado, no es una promesa.
Son datos de salud, y la Ley 25.326 los trata como dato sensible. Se guardan sólo en tu dispositivo y el chequeo contra el producto lo hace la app, no nuestro servidor. Nosotros no sabemos a qué sos alérgico, y no hay forma de que lo sepamos.
Cuando fotografiás una etiqueta, el texto se lee en tu teléfono. Al servidor van los números, no la imagen.
Desde la app, en dos toques. Se borra tu perfil, tu historial y tus compras. Cómo funciona.
No hay anunciantes, ni perfiles publicitarios, ni datos que se le vendan a nadie. Política completa.
Casi siempre porque la otra app usa Nutri-Score, que es francés y no mide las grasas totales. La ley argentina sí las mide: es uno de sus cuatro nutrientes críticos. NutricionAR está atado a la ley de acá, y por eso a veces damos más bajo en productos muy grasos.
Porque faltan tantos datos que cualquier número sería inventado. Preferimos decírtelo antes que darte un puntaje que no se sostiene. En esa misma pantalla podés sacarle una foto a la etiqueta y el producto queda cargado — para vos y para todos.
No para calcular el puntaje. El puntaje sale de reglas publicadas: la Ley 27.642, las evaluaciones de riesgo de EFSA e IARC, y la clasificación NOVA. Podés auditar cada número. La cámara sí usa reconocimiento de texto para leer una etiqueta, pero eso es leer, no opinar.
No. Nadie puntúa nada con estrellas. Lo que la gente puede aportar son datos: la tabla nutricional que dice la etiqueta y el RNPA impreso en el envase. Y un aporte recién vale para todos cuando otra persona, por su cuenta, carga lo mismo.
Para escanear y ver puntajes, no. La cuenta hace falta para guardar tu historial, armar un carro de compras y aportar datos — porque un aporte anónimo no se puede contrastar con nadie.
No. NutricionAR compara productos envasados según normativa alimentaria publicada. No reemplaza a un profesional de la salud, no diagnostica y no debería usarse para tratar ninguna condición. Si tenés una condición médica, hablá con tu médico o nutricionista.